Terror al dentista

11 de junio de 2013

Tengo 32 años y recientemente fui al dentista con mi mamá para agarrarle la mano mientras el doctor trabajaba en mi boca. Leí sobre métodos para superar este tipo de miedos, pero me parecieron inútiles ya que con sólo pensar en la visita odontológica sentía terror.

Lo que leí indicaba que se debía establecer una buena relación paciente-doctor, algo de por sí sumamente importante, luego sólo sentarse en la silla listo y relajado. El problema es que yo sabía que nunca iba a estar lista ni relajada en esa situación, porque de al pensar en la anestesia y los taladros me llenaba de ansiedad, pánico, taquicardia y sudoración en las manos; en otras palabras, era una TORTURA para mí.

Entonces pensé: «Tengo que hacerme el trabajo, de lo contrario, mi dentadura podría sufrir serios daños». Finalmente decidí ir a la consulta de valoración, sabiendo que ese día el doctor evaluaría mi situación y haría la cotización correspondiente, sin hacer trabajo alguno.

Ese día, le conté al doctor sobre mi terror al dentista, me dijo que era normal y que muchas mujeres, incluso prefieren ir al ginecólogo antes que al odontólogo. También me explico sobre el uso de la Lidocaína, un anestésico de corta duración suministrado de forma intravenosa para poder estar semiconsciente durante el procedimiento. Esta vez con sólo pensar en la aguja y en el proceso de sedación me comenzaron a sudar las manos. Definitivamente, esa NO era una solución viable para mí.

En este momento comprendí que debía elegir una estrategia manejable, inteligente y funcional. Entonces el doctor me recomendó tomar SÓLO PARA ESA OCASIÓN Clonazepam (Rivortril) o Alpazolam (Tafil), y usarlos en situaciones especificas – ir al dentista, por ejemplo-. Si tu medico lo aprueba es completamente razonable para no pasar por un momento desagradable e innecesario; aunque a largo plazo no es recomendable. Esto podría ayudar a superar el miedo a tu primera intervención odontológica.

Así, el médico me recetó mi pequeña dosis de Clonazepam, exclusivamente para esa ocasión; esta fue la primera parte de la estrategia. También llevé mi celular con audífonos y puse música relajante para no escuchar el terrible sonido de los taladros. Está comprobado que la música envía señales relajantes al cerebro, y es muy ventajoso utilizarla en situaciones como ésta.

Cuando todo estuvo listo y finalmente sentí el pinchazo de la anestesia, empecé a sentir un poco de calor y rigidez en todo el cuerpo, como una onda de tensión. En este momento, comencé a respirar de manera suave y profunda. Pensé en esas sensaciones de tensión como en las olas del mar, que rompen y parecen venir fuerte sobre ti; pero mientras más se acercan a la costa, llegan suavemente sin golpear tan fuerte como uno piensa… ¡Y las olas pasan!

Cada vez que sentía esa sensación incomoda de pánico, taquicardia u hormigueo, me repetía a mí misma; «Sé que esto sólo es pánico, sé que me pasara…», y así fue. Las sensaciones de miedo fueron breves y poco intensas, es decir, muy manejables. ¡Con la ayuda del medicamento, la música, los pensamientos positivos y la mano de mi mama, sobreviví! Al final, observé que realmente NO era lo peor del mundo, e incluso, ahora ya estoy lista para mi próxima cita, la que enfrentaré con mayor seguridad.

19 de junio de 2013

Hoy tuve mi cita de seguimiento, y decidí NO tomar medicamentos en esta ocasión. Curiosamente estuve mucho más tranquila, que en la primera cita. Me aplicaron la anestesia, me terminaron la endodoncia y no tuve ni un solo síntoma de ansiedad, lo cual me evidencio que enfrentar las situaciones de miedo es mucho más efectivo que correrse de el. El miedo es como un perro cobarde, que si te corres, el te perseguirá, pero si te das vuelva y lo miras fijamente a los ojos, se retrocederá. Aun escuche música y sostuve la mano de mi mama, pero quizás la próxima vez iré sola!

Si debes de ir al dentista y lo has estado posponiendo, planea tu estrategia y habla con él/ella sobre cuál es la más indicada para ti. Tu salud dental es muy importante, por lo que te invito a que te animes a hacerlo. ¡También puedes tomar nuestra PRUEBA GRATUITA DE ANSIEDAD que te ayudará entender más sobre tus miedos y como neutralizarlos de una vez por todas!