Trastornos mentales; un enemigo latente.

mhHablar hoy en día de este tema es más común de lo que parece. Las estadísticas demuestran un incremento significativo de diversas sintomatologías que conducen rápidamente al padecimiento de una enfermedad de tipo mental, la cual requiere una atención pertinente y adecuada por parte de un especialista.

Años atrás, asistir al psicólogo y al psiquiatra era una situación difícil de afrontar, solo prescrita para personas “muy enfermas” y “locas”, llamadas así por algunos de manera jocosa; por otros de manera despectiva; atendidas en lugares especializados, bajo una estricta medicación y un prolongado reposo, con inciertas expectativas de recuperación.

Ahora, la percepción que tenemos de dichos profesionales de la salud ha ido cambiando. A causa de las diferentes situaciones que enfrentamos día a día en el trabajo, en la calle, en la familia, en la universidad, etc., es necesario recibir una orientación objetiva que nos permita canalizar pensamientos, ideas, sentimientos, puntos de vista y maneras de actuar frente a algún problema. Sufrir de ansiedad, no significa necesariamente que tienes un problema mental, también debes estudiar tu alrededor y aprender que situaciones puedes cambiar.

Hay muchas opiniones acerca del por qué las personas tienen problemas mentales. Los estudios científicos sugieren que muchos problemas mentales serios implican disturbios bioquímicos en el cerebro. Profesionales en el ramo agregan que nuestro bienestar es afectado por factores psicológicos, sociales y del ambiente. Así como también por las condiciones físicas, mentales, emocionales y espirituales de nuestra propia vida. El estrés y la ansiedad pueden afectar la capacidad de enfrentar cualquiera o todas estas áreas y puede dificultar el manejo de las actividades diarias.

La salud mental involucra el encontrar un balance en todos los aspectos de la vida: física, mental, emocional y espiritual. Esta es la habilidad de poder gozar la vida y a la vez de enfrentar los desafíos diarios ya sea tomando decisiones, lidiando y adaptándose a situaciones difíciles o dialogando acerca de nuestras necesidades y deseos.

Seguir asistiendo a los controles médico pertinentes y bajo la supervisión de los especialistas, suele ser lo más recomendado si nos vemos afectamos por algún padecimiento de tipo psíquico; sin embargo, podríamos hacer algo más por nuestra propia salud, no solo como tratamiento sino como acción preventiva, pues lo realmente cierto, es que cualquiera de nosotros podemos padecer en cualquier momento de nuestra vida síntomas desencadenantes de una enfermedad mental.

Así como la vida y las circunstancias cambian continuamente, también nuestro carácter, pensamientos y sentido de bienestar. A veces es natural sentirse desequilibrado: triste, preocupado, temeroso o sospechoso. Pero este tipo de sentimientos se convierten en problema cuando empiezan a obstaculizar la vida diaria por un prolongado período de tiempo. Si has llegado a este punto, déjanos ayudarte con ello! Para más información de cómo funciona nuestro programa, CLIC AQUI

 

Referencias

Johana Espinoza, Psicóloga (Centro de Tranquilidad, 2016). OMS Informe Sobre la Salud en el Mundo 2001. (Salud Mental. Ginebra, 2001). Lugar de residencia y actitudes hacia el enfermo mental. Acta Psiquiátrica y Psicológica de América Latina, (Adis Castro G y Waisanen F. 1967).

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